La lluvia se precipita al vacío, libre, sin miedo. Yo la observo esperando a que alguien venga a reclamarme todos esos besos que no he dado. Y pienso. Pienso en todo lo que he perdido y deseo recuperar, en los sueños, en las ilusiones. En la vida. Y sonrio. Sonrio porque nada sale como quiero, nada es como me gustaría. Soy una más, así de simple. Con ideas, con ansias de cambio, pero una más. Y sonrío porque hace un día demasiado bonito como para llorar. He escrito en un papel los pros y los contras de la vida y de la muerte. Están empate. Pero muerta supongo que no me querrías. Y eso, supera todo. Hace tiempo decidí ayudar a las personas, hacer que se sintieran bien consigo mismas, a sacar lo mejor de ellas. Porque todo el mundo merece ser feliz. Y para eso, nos necesitamos los unos a los otros. También hice una lista de la gente que creo que daría la cara por mí sin incluir a mi familia. Sólo tres personas, y son las que de verdad me conocen.
Quiero cambiar, quiero dejar todos los miedos atràs e intentar que la lluvia constante de mi vida cese. Quiero dejar los rencores y los odios. Que la gente me quiera por lo que soy y no por lo que aparento ser. Tambien me gustaría ser completamente sincera. Como lo estoy siendo ahora. Me gustaría recuperarte. Y recuperar la noches. Deseo gritar y que alguien me escuche. Decir lo que pienso sin miedo a equivocarme. Volver a querer como tú me enseñaste ha hacerlo.
Dejar de huir del amor. De la vida. De todos aquellos y aquellas que me rodean.
No darles la espalda.
Porque es lo que mejor se me da.
Hacer que la lluvia pare unos instantes y permitirme el lujo de respirar hondo y de verdad, sin miedo
sonreir.
martes, 13 de agosto de 2013
Reflexiones.
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