A veces conoces a personas sin más. Te las presentan y ya está. Crees que no vas a tener a penas trato con ellas y que en cuestión de segundos las vas a dejar a manos del olvido. Cres que van a ser indiferentes para tí y que jamás te van a importar lo mas mínimo. Me ha pasado muchas veces, he conocido a gente que ahora no reconocería por nada del mundo. Gente que jamás me ha importado. Gente con la que he pasado unas horas y y he compartido una risas pero con la que luego ni me saludo.
Pero ha habido una excepción.Hay alguien con un nombre largo y aburrido. No un nombre feo, simplemente extraño para mi mente. Tiene los ojos como el agua. Sé que el agua es incolora e inolora. Pero para mi, los tiene como el agua. Se los arrancaría dejándolo ciego de por vida pero me contengo ya que no sabría que hacer exactamente con un par de ojos.
Sólo lo he visto cara a cara tres veces en la vida pero puede que desde que nos conocimos llevemos hablando casi todos los dias.
Y ya sé cosas.
No todas, pero si algunas.
Sé como más o menos funciona la mecánica de su corazón, no me creo que sea tímido viendo sus monólogos en los que apenas puedes leer y escribir, sé que es una persona muy valiosa y la que has de tratar de mantener a tu lado siempre. Me ha dejado claro lo buena persona que es por muchisimas razones que aqui me serían imposibles de explicar. Sé que da las mejores lecciones moralizantes que jamas se hayan visto. Sé que es un manitas y que tiene la creatividad por los aires. Sé que puedo confiar en él y lo hago. Sé que se preocupa por la gente y que no se cree superior a nadie. Sé que no le gusta herir los sentimientos de los otros salvo cuando le sale la vena borde y cruel (la cual descubrí hace poco y he de añadir que fue una grata sorpresa). Sé que en estos momentos necesita una oleada de abrazos que, a pesar de mi política antiabrazos, le daría si pudiese. Sé que se merece todo mi cariño y mi respeto. Sé que le encantan los detalles de todas las historias. Sé como es su coche, por lo tanto si se dá el caso algún día se lo puedo quemar. Sé que su coche a pasado la itv. Sé cuales son sus películas favoritas. Sé que tiene muchas heridas en el alma por culpa de los años, las personas y las circunstancias. Sé qué algún día alguien se las va a curar y se las va cerrar para siempre. Sé que le debo abrazos y palizas.
Aunque hay muchas otras cosas que no sé pero que espero ir descubriendo poco a poco.
Hay veces que a las personas no les quedan del todo claras algunas cosas, algunos datos importantes que han de saber para continuar con su día a día.
El debe de saber que me va a tener para lo que necesite y quiera sin ningún problema, que todas las molestias que me puede llegar a causar ya las ha causado.
El debe de saber que vale más que muchas de las persona que hay por alli sueltas juntas. Que vale demasiado como para que cualquier persona le haga daño de cualquier manera.
El debe de saber que le agradezco mucho algunas de las cosas que ha dicho porque sus palabras me han ayudado a replantearme algunos aspectos de mi vida.
Y que creo que es el amigo más raro que he tenido jamás.
viernes, 28 de diciembre de 2012
Palabras para un negativo.
lunes, 24 de diciembre de 2012
Silencio (Alfonsina Storni)
Un día estaré muerta, blanca como la nieve,
dulce como los sueños en la tarde que llueve.
Un día estaré muerta, fría como la piedra,
quieta como el olvido, triste como la hiedra.
Un día habré logrado el sueño vespertino,
el sueño bien amado donde acaba d camino.
Un día habré dormido con un sueño tan largo
que ni tus besos puedan avivar el letargo.
Un día estaré sola, como está la montaña
entre el largo desierto y la mar que la baña.
Será una tarde llena de dulzuras celestes,
con pájaros que callan, con tréboles agrestes.
La primavera, rosa, como un labio de infante,
entrará por las puertas con su aliento fragante.
La primavera rosa me pondrá en las mejillas
—¡la primavera rosa!— dos rosas amarillas...
La primavera dulce, la que me puso rosas
encarnadas y blancas en las manos sedosas.
La primavera dulce que me ensebara a amarte,
la primavera misma que me ayudó a lograrte.
¡Oh la tarde postrera que imagino yo muerta
como ciudad en ruinas, milenaria y desierta!
¡Oh la tarde como esos silencios de laguna
amarillos y quietos bajo el rayo de luna!
¡Oh la tarde embriagada de armonía perfecta:
cuán amarga es la vida! ¡Y la muerte qué recta!
La muerte justiciera que nos lleva al olvido
como al pájaro errante lo acogen en el nido.
Y caerá en mis pupilas una luz bienhechora,
la luz azul celeste de la última hora.
Una luz tamizada que bajando del cielo
me pondrá en las pupilas la dulzura de un velo.
Una luz tamizada que ha de cubrirme toda
con su velo impalpable como un velo de boda.
Una luz que en el alma musitará despacio:
la vida es una cueva, la muerte es el espacio.
Y que ha de deshacerme en calma lenta y suma
como en la playa de oro se deshace la espuma.
Oh, silencio, silencio... esta tarde es la tarde
en que la sangre mía ya no corre ni arde.
Oh, silencio, silencio... en torno de mi cama
tu boca boca amada dulcemente me llama.
Oh silencio, silencio que tus besos sin ecos
se pierden en mi alma temblorosos y secos.
Oh silencio, silencio que la tarde se alarga
y pone sus tristezas en tu lágrima amarga.
Oh silencio, silencio que se callan las aves,
se adormecen las flores, se detienen las naves.
Oh silencio, silencio que una estrella ha caído
dulcemente a la tierra, dulcemente y sin ruido.
Oh silencio, silencio que la noche se allega
y en mi lecho se esconde, susurra, gime y ruega.
Oh silencio, silencio... que el Silencio me toca
y me apaga los ojos, y me apaga la boca.
Oh silencio, silencio... que la calma destilan
mis manos cuyos dedos lentamente se afilan...
lunes, 10 de diciembre de 2012
Sabias que mi corazón descansaba en tu silencio.
Sabias que mis sueños morian en tus atardeceres.
Sabias que mis miedos vagaban entre tus sonrisas.
¿Por qué pronunciaste la palabra maldita?
¿Por qué disipaste las sombras dejándome en la luz?
¿Por qué hiciste que la muerte se suicidara?
Y por tu culpa, las noches son largas y oscuras.
Y por tu culpa mis fantasmas vuelven hacia mi.
Me escupiste la sangre de la palabra VIDA.
Y luego, luego me la quitaste.
domingo, 9 de diciembre de 2012
Tengo miedo.
Tengo miedo cuando las sombras de la noche vienen a observarme.
Tengo miedo cuando las palabras a mi alrededor vuelan como en un huracán.
Tengo miedo cuando en vez de tinta, mana sangre.
Tengo miedo cuando el papel arde bajo mis pies y con él, todos mis sueños.
Tengo miedo, cuando Él me observa desde el umbral de la puerta.
Tengo miedo cuando Él escribe versos vacios.
Tengo miedo cuando mi boca dice Sus palabras.
Tengo miedo cuando mi lápiz Le narra.
Tengo miedo cuando cierro los ojos y Le oigo.
Tengo miedo cuando tomo aire y Le respiro.
Tengo miedo a que las noches sean mas largas y los dias mas cortos.
Tengo miedo de que se dé cuenta de que para mi, solo es una palabra.
Una maldita palabra que lo es todo, o lo es nada.
La palabra que ocupa todas mis pesadillas.
La palabra del nombre de todos mis miedos.
Una palabra que ahora que la conozco, la necesito.
Una palabra que se ha colado hasta el fondo de mi ser.
Una palabra que se encuentra en la linde de mi corazón.
Una palabra libre que junto a las presas hacen un verso.
Un verso que los silencios gritan.
Un verso que alimenta los horrores de mi inconsciencia.
Simplemente.
El mal hecho carne.
lunes, 3 de diciembre de 2012
La gente que mas te quiere es la que mas daño te puede hacer. Es ley de vida. Esas personas no se dan cuenta de sus fallos hasta que ya es demasiado tarde, hasta que ya no hay nada que puedas hacer. Entonces, tu vives con miedo, con el miedo de estropearlo todo. Con el miedo de que aquellos a los que quieres te dejen solos o lo que sea. Por eso le intentas cuidar, ayudar y querer mas que a tu propia vida. Para no perderles. Y si alguna vez cometes un fallo, tratas que vean lo mucho que lo sientes y todo lo que los quieres. Y esas cosas, solo pasan con los amigos de verdad, con los que quieres tener siempre a tu lado, por los que lo darias absolutamente todo.
Y yo, yo tengo se eso y es algo que jamas, bajo ninguna circunstancia, me gustaria perder.