jueves, 20 de junio de 2013

Todo parece fluir de nuevo.
Quiero decir que todo parece volver a ser como antes, ya he dejado de correr, ya puedo respirar tranquila.
Y aunque siga sin poder seguir el ritmo confío en poder alcanzarles algún día.

miércoles, 19 de junio de 2013

Amigos y coartadas.


Quiero que volvamos a ir a un concierto.
Que nos bañemos otra vez en el mar por la noche.
Que se te salga el corazón por la boca cuando oyes mi despertador.
Que compartamos una cama de cincuenta centimetros.
Que mezclemos helado con patatas.
Ser capaces de aceptarnos tal y como somos.
Tratar de ayudarnos mutuamente como lo hemos echo hasta ahora.
Reirnos por tonterias.
Recordar momentos con gran minuciosidad.
Cantar rap en un tren.
Andar bajo la lluvia.
Bajar corriendo de un autobús para seguir a alguien.
Comer a todas horas, eso hay que hacerlo siempre.
Me gustó verte hablar con un trozo de pizza
de echo, quisiera verlo otra vez.
Recordaré que me tragiste mis cereales favoritos de Londres.
Que me has acompañado en los momentos difíciles.
Que me has apoyado en mis locuras.
Que incluso me has seguido en alguna.
Nunca seré capaz de explicarme como llegamos a ciertos momentos de confusión e euforia total.
Recordaré el paseo interminable en bici.
O la vez que salimos a correr bastantes kilometros sin calentamiento previo.
Quiero que nos sigan pasando cosas extrañas los dias que simplemente vamos a dar un paseo.
Me hubiese gustado seguir dibujándote en la mesa,
escribiendote en la agenda,
o haciendote viñetas.
Me hubiese gustado seguir hablando contigo en clase,
copiarme tus deberes de inglés,
o que me ayudases a estudiar minutos antes de los exámenes.
Me gusta que sepas escucharme,
que aceptes mis defectos y mis rarezas y que te compadezcas de mí cuando me dan ataques de paranoia y esquizofrenía.
Me gusta que te estés siendo fiel, que demuestres lo que sientes y que trates de dejar claro lo que piensas.
También me gusta que grites y abras la boca muerta de miedo cuando viene una ola gigante.
Sabes que en ese momento te estaba agarrando y no pensaba soltarte.
Te doy las gracias por haberme perdonado aquel día que dije cosas que no tendría que haber dicho.
Es más te vuelvo a pedir perdón, por aquella vez y
por todas las veces que he podido hacerte daño.
Gracias también por soportarme en los momentos en los que no estoy de humor, los que no me apetece hablar.
También te pido perdón por todos los abrazos y los besos que nunca te he dado
o por las cosas que nunca te he dicho en voz alta
y que te hubiesen gustado oir.
Me gusta compartir contigo mi música y mi poesía aunque una vez dije lo contrario.
Tambien me gusta que insultes a mis ídolos por pura envidia.

Me gusta abrazarte cuando tienes frío.

También me gusta que me cuentes las cosas,
lo que te pasa,
lo que te preocupa,
lo que te hace estar triste o lo que te hace sonreir.

Me guataría que supieses que no le tienes que tener miedo a la vida,
que es la vida la que te tiene que temer a ti.
Que si tienes ganas de llorar, llores. 
Y si estás sola por la calle y tienes ganas de reir, que te lo permitas.

No estés pendiente a lo que los demás van a pensar de ti, no tengas miedo a perder a las personas.

Porque las personas
que de verdad
te quieren,
no te van a dejar
nunca.

lunes, 10 de junio de 2013

Eso.

Ese momento en el que nos sentimos pequeños y vulnerables. Con la sensación de que alguien nos va a pisotear en cualquier momento.
Esa sensación de euforia que sentimos cuando alguien sonrie gracias a nosotros, esa felicidad que nos llena.
Ese dolor que se apodera de nosotros cuando las estrellas dejan de brillar ante nuestros errores.
Todas esas cosas que se unen y se separan continuamente en un bucle de sentimientos.
Esos sentimientos únicos en cada persona y que por lo tanto nos distinguen de los demás.
Esos que muchas veces tratamos de ocultar tragándonos las lágrimas o escondiendo las sonrisas.
Si, esos que nos traen todo tipo de problemas.

Lo sé.

No lo sé. No sé que es lo que exactamente ocurre cada vez que el Sol se pone.
No sé que es lo que ocurre cuando las estrellas aparecen.
No sé que es lo que pasa cuando mis làgrimas rebotan en el suelo y se rompen.
No sé que palabras me susurras en ese momento.
Sé que cuando yo solo tenìa rabia para tí,
tus labios besaron a otra.
Lo sé.

La verdad es que nunca se como llego a este punto. A este punto de caminar sobre la delgada línea que separa el mundo de los sueños de la realidad. Esa línea que tantas veces he atravesado para refugiarme. Sé que no soy perfecta, lo sé. Pero me gustaria que la gente no me estuviese recprdando cada segundo lo perdedora que puedo llegar a ser o los errores que cometí en el pasado. Porque eso duele. Que te esten recordando tus defectos cada vez que cometes un pequeño fallo o que directamente ya no cuenten contigo para ciertas cosas. Que no te dejen intentarlo, que no te den otra oportunidad. Son momentos en los que quieres escapar, en los que tus lágrimas quieren escapar, en los que te gustaria acabar con todo.
Pero siempre te controlas. Porque intentas parecer fuerte, intentas que la gente no vea el continuo daño que te hacen. Por miedo, miedo a que te rechacen o te hagan màs daño. Por eso luego vas siempre con una sonrisa, fingiendo que todo va bien cuando todo va mal. Haciéndole ver a la gente que todo te va bien y que eres feliz cuando luego, a penas puedes poder dormir por las noche por culpa del dolor, de la rabia contenida.
Y por mucho que lo intenten entender, nunca van a ser capaz.
Por eso siempre elegimos viajar, por eso yo siempre elijo viajar a la Luna, porque desde allí, se ve mejor la Tierra.

Divergencias.

Nunca la noche había sido tan oscura. Estoy segura. Segura de que mientras soñabas apoyado en mi pecho has podido contar los latidos de mi corazón y sentido mi constante respiración.
Y agarrado a mi cintura he sabido que contigo el cielo es infinito, que contigo la palabra amor tiene un significado maldito. Y tranquila, queriéndote, he podido cerrar los ojos. He podido soñar que ninguno de los dos teniamos pesadillas, que no conociamos el dolor, ni la melancolía. Soñar que éramos libres.
Pero me he despertado. Y tu has abierto los ojos y con una sonrisa me has mirado.
Bésame, me dices, que el mono de la droga será horrible que cada hora lo tengo y sólo tu presencia lo impide. A veces no aguanto mucho rato sereno, acabo cayendo, todos me hablan pero solo escucho viento.
Y sin dudarlo, lo hago.