Ya me toca escribir de ti en pasado.
Y quizá quejarme de lo sencillo que fue quererte.
De lo rápido que mi cuerpo se adaptó a la forma del tuyo. De la facilidad con la que tus labios se acostumbraron al ritmo de los míos. Todo era distinto. Todo habia cambiado, y no de la forma habitual, de bien a mal o de mal a bien. Simplemente contigo el tiempo se paraba, solos tu y yo. Era así. Eramos eso. Una historia que terminaba con puntos suspensivos. Una palabra callada por un beso. Un verano invadido por un otoño. Dos planetas chocando en un infinito. Una puerta entreabierta. Un adios en un banco rodeado de gente que te mira, pero no eres nadie para ellos. Ese libro que un dia empezaste, pero que abandonaste. Un amanacer sin sol. Un anocher sin luna, sin ese tu y yo que antes me daba fuerza. Caímos en un sueño profundo. En un abismo. En un mar de promesas sin cumplir. Nos destrozamos sin pensarlo. O me destrozaste. No lo sé. Sólo sé que quedamos suspendidos en el vacío. Y que de ese tu y yo.
De ese nosotros
solo queda nuestra frase:
si de verdad tenemos que estar juntos, el destino nos volvera a unir.
Para escribir esto he contado con la ayuda de la dueña de las sonrisas @LaauraPalomar.