Palabras ensangrentadas
He cometido el peor pecado que uno puede cometer. No he sido feliz.(J.L.B)
domingo, 12 de marzo de 2017
bengalas
Que a ti el dolor ni te quema ni te corta, que a ti las lagrimas ya no te ahogan. Niña bengala, trágate la bilis una y otra vez, finge, sonríe y no llores, joder, no llores. Que triste nadie te quiere niña. Nadie te quiere. Ni te quiso.
Nunca.
Niña bengala, que ya sabes arrancarte la piel, que ya sabes morderte la lengua hasta sangrar, que ya no hay dolor. Ya no hay.
Niña bengala, la oscuridad nunca fue refugio ¿por qué corriste a esconderte debajo de tu cama? ¿por qué alimentaste a todos esos fantasmas con tu vértigo? ¿por qué te acostaste con ellos?
¿por qué te tumbaste entre sus flores y le llamaste hogar?
Estrella fugaz de ojos tristes no llores, joder, no llores. Traga. Suicidate y renace. Cada noche, cada mañana.
Niña bengala si ahora caes nadie te va a sujetar. Nadie te va a recordar. Ten cuidado. Nadie te va a lamer las heridas, nadie te va a coser los sueños. Y no hables. No hables nunca más, no escupas. No escupas veneno, no sientas tanto. No tiembles.
Niña bengala, vuelves a ser faro aunque no alumbres. Vuelves a ser puerto pero sin barcos. Vuelves a ser pero no a existir. Y nunca serás cielo, sol. Nunca volverás a ser ciudad, ni casa, ni punto débil y mucho menos fuerte.
Asi que niña, despídete. Despídete porque te estás olvidando de que te están olvidando. Que ni eterna, ni bonita.
Asi que despídete, besa tus cicatrices. Ven.
Y dame la mano niña bengala, porque hoy, nos vemos en el fuego.
miércoles, 8 de marzo de 2017
miércoles, 25 de enero de 2017
las revoluciones no se bailan
De estas manos solo sale bullicio y a veces ruina y a veces cristales rotos. Hemos dejado de sentir porque el tiempo, el espacio y las cicatrices pasan factura. Me he dejado de sentir intacta y entera bajo las vías del tren y sobre el cielo. Me he dejado de sentir única pero también sola. Y me he fallado, me he perdido y los he roto.
Punto, aparte y un secreto: esto no nos duele porque ya no somos nosotros los protagonistas de nuestra propia historia. Cometimos demasiados errores como para sobrevivir entre las páginas de aquel libro. ¿Recuerdas? Sí, me recuerdo.
Un día gritamos felices que las revoluciones se hacían bailando y mientras, el fuego enemigo nos abría la espalda, nos rompía las costillas y nos sacaba los pulmones. Qué idiotas. ¿Cómo pudimos llegar a pensar que era el corazón el que nos dotaba de sentidos?
Nunca me he arrancado la ropa, pero sí la piel, pero si el miedo. Lo reconozco. Yo también llamé puta a la vida y me dejé llevar por las manos equivocadas. Porque me llamaron arte y me lo crei, porque me clavaron los cien cuchillos que llevo a la espalda. Me odio por tu culpa pero a ti te quiero.
Soy patética.
Lo borro todo y me deshago. Lloro y me autodestruyo. Pero a ti te prometo que no me ha pasado nada.
Todavía respiro, estoy bien.
Me arrepiento una y mil veces del dia en el que deje de ser yo misma y me convertí en ella por ese mar que ahora no es más que rabia. Te desdibujo del aire para que vuelvas a ser nada, para que nunca más me vuelvas a doler.
Pero siempre esta aquel que dice: no te vayas, a mi me gustas, quedate, quierete. Mientras te escupe, claro.
Pero me quedo.
Y volvemos a ser yo. Y la otra.
En este bucle.
viernes, 13 de enero de 2017
espejos
No es nuestra culpa. No es nuestra culpa no querernos, no es nuestra culpa saltarnos comidas, no es nuestra culpa meternos los dedos para vomitar. No es nuestra culpa no poder vernos en los espejos, no es nuestra culpa buscar constantemente la aprobación de los otros. No es nuestra culpa llorar todas las noches por sentirnos incómodas en nuestro cuerpo. No somos nosotras.
No somos débiles por haber sufrido un TCA, no somos débiles por tenerlo, no somos débiles. Nunca.
martes, 5 de abril de 2016
Los huesos tan rotos que ni el Sol te regenera. Las sonrisas caducadas y el olvido a punto de disparar.
Recuerda que nunca fuiste tinta sólo papel esperando con ansias la eternidad, solo fuiste fuego fatuo besando el cielo. Fuiste ganas de comerte el mundo, en una cama, con una musa, con una estrella. Fuiste y sigues siendo poesía aunque ya no la quieras, aunque todavía no te quieras.
Pero ser sin sentir es como ser sin vivir. Y tú te sentías síntesis simbiótica de niebla y oscuridad.
Necesitabas luz.
Encontraste vacío.
Y algunos besos envenenados por el engaño del tiempo que pasa sin pesar (o pesa sin pasar) pero hiere. Mata.
Que no nos engañen. La muerte es el final, nadie resucita. La inmortalidad se esconde en las miradas del ahora que nos empeñamos en obviar.
Mientras, el pasado se alimenta de lágrimas destruyendo las líneas ya imperfectas, por definición, de los recuerdos.
Obsesión malsana la de luchar a contracorriente. Pero fuimos. Y de lo que somos seremos.
Inmortales o por lo menos, invencibles. Cargados de rabia con sabor a pena, con sabor a suicidio.
Quizá tristes pero orgullosos supervivientes que escupen fuego por la boca y sangran ante cada miseria.
Quizá incompletos pero haciendo de la nada todo y de unos ojos bandera.
Salida de emergencia, punto de fuga, vía de escape.
Y final.
La magia es de Óscar, como siempre. Gracias.
Y lo mío sólo la estela.
domingo, 3 de abril de 2016
El antes
Ojalá me pudiese creer invencible después de una vida manchada de derrota.
Ojalá pudiese mirarme al espejo fijamente. Ojalá pudiese recorrerme entera,
ojalá pudiese aguantarme la mirada,
sin llorar.
Ojalá pudiese coserme las heridas, besarlas y declararme templo.
Y hacerme ciudad.
Ojalá me doliese el coño de tanto quereme.
Pero aquí, lo único que me duelen son los pulmones. Son las muñecas de aferrarme a lo que no debía, de confiar en lo que no debía. De odiarme una y otra, y otra vez.
Aquí lo único que me duele es la lengua, de tanto mordermela, de tragar tanta ira, de tragar tanta oscuridad.
De nunca decirme que me quiero. Porque no es verdad. Porque soy toda ceniza. Porque soy toda recuerdo. Y entre mis piernas sólo hay sangre.
Y la soledad acechante aulla. Joder, lucha. Aguanta. Revoluciónate. Agita banderas. Declarate la paz.
Hazte el amor.
Quítate toda esa ansiedad de la boca del estómago. Quítate el futuro oscuro de los ojos. Quítate la ropa.
Y oye, que la libertad dice que necesitamos quitarnos la vergüenza, la tristeza, los complejos, el miedo
Desvestirnos delante del espejo.
Sonreír.
Y llamarnos hogar.