Escribo con cada pedazo de espejo roto.
¿Cómo lo podemos llegar a pasar tan mal por algo que vive
fuera de nosotras? ¿Cómo no somos capaces ni de regar nuestras propias flores?
¿Por qué tantas comparaciones o tanta inferioridad o tanto vacío? O simplemente
¿Por qué el miedo a no ser nada? (Para nadie). Te odias tu cuando la culpa la
tiene otro. El bucle de la autodestrucción es lo único eterno y real aquí. Y
hay que soñar y hay que quererse ¿no? Porque los que no sueñan del polvo al
polvo que la historia es de los grandes y de los valientes (que es lo mismo). Y
nosotras queremos hacer historia. Y la vamos a hacer y la estamos haciendo.
Porque a pesar del dolor sobrevivimos, ¿no? Y la historia también es de las que
luchan.
Dejamos de comer. Vomitamos. Dejamos de comer. No dormimos Y
rompemos a llorar. Una y otra y otra vez.
Una vez nos destrozamos la garganta de lo poco que nos queríamos no quedaba comida y nos sacamos la sangre. Por si así nos sentíamos mejor.
Un día pisamos todos los charcos en los que no nos podíamos mirar. Odiábamos
tanto nuestro reflejo… nuestras formas, nuestra voz, nuestra forma de ser. Un día
nos empezamos a comparar entre nosotras, buscábamos fotos de aquellas de las
que teníamos envidia, nos obsesionábamos. Y nos odiábamos por odiarlas. Y nos odiábamos
por odiarnos. Un día no nos apeteció desnudarnos delante de los otros y al día
siguiente no podíamos desnudarnos ni delante de nosotras mismas.
Un día dejamos de tocarnos. Ya no hacíamos el amor con
nosotras mismas. Ya no hacíamos nada porque nosotras dejamos de existir.
Y está escrito en pasado. Pero sigue pasando, aquí y ahora.
Seguimos, tristes y cansadas, pero seguimos.
¿Cómo lo podemos llegar a pasar tan mal por algo que vive
fuera de nosotras? Porque si de algo estoy segura es de que la culpa no es
nuestra. ¿Cómo podemos hacer que nos resulte ajeno cada pedazo de nuestra piel?
¿De nuestra propia casa? ¿Cómo podemos odiarnos a nosotras mismas?
No es nuestra culpa. No es nuestra culpa no querernos, no es nuestra culpa saltarnos comidas, no es nuestra culpa meternos los dedos para vomitar. No es nuestra culpa no poder vernos en los espejos, no es nuestra culpa buscar constantemente la aprobación de los otros. No es nuestra culpa llorar todas las noches por sentirnos incómodas en nuestro cuerpo. No somos nosotras.
No somos débiles por haber sufrido un TCA, no somos débiles por tenerlo, no somos débiles. Nunca.
No es nuestra culpa. No es nuestra culpa no querernos, no es nuestra culpa saltarnos comidas, no es nuestra culpa meternos los dedos para vomitar. No es nuestra culpa no poder vernos en los espejos, no es nuestra culpa buscar constantemente la aprobación de los otros. No es nuestra culpa llorar todas las noches por sentirnos incómodas en nuestro cuerpo. No somos nosotras.
No somos débiles por haber sufrido un TCA, no somos débiles por tenerlo, no somos débiles. Nunca.
Ojalá todas esas lágrimas que hemos derramado se conviertan
en cuchillos y que nuestro odio a nosotras mismas se convierta en rabia para
arremeter contra eso que nos hace pequeñitas.
Eso que no nos mata, que nos hace más fuertes. Eso que mata
a muchas, pero nos hace más fuertes.
Ojalá las generaciones futuras nunca se derrumben como
nosotras lo hemos hecho, ojalá a ellas nunca las violen, ojalá ellas nunca
sepan lo que es no quererse, ojalá nunca tengan miedo a morir asesinadas por
ser mujer. Ojalá tengan trabajo, ojalá tengan un sueldo justo, ojalá tengan el
poder sobre sus vidas.
Ojalá. Ojalá, todo esto pase.
Y pasará, porque nosotras sabemos cómo luchar y contra quién ¿verdad?
P.D. : le pido perdón a cada chica con la que me he comparado,
con la que me comparo, por miedo a perder a los que quiero, por miedo a no ser
suficiente o simplemente, por miedo.
Lo siento, lo siento por haberos odiado. Lo siento.
También me pido perdón a mí misma. Por si me leo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario