miércoles, 26 de marzo de 2014

Untitled

En el momento en el que las paredes vibran. Como si se fuesen a romper.
A caer sobre nuestras vidas. En el momento en el que nuestra risa se apaga. Y sólo queda un eco triste. El momento en el que el mundo cansado,  me da la espalda.

Tú le sonríes al universo.

Y yo, inconscientemente, te devuelvo la sonrisa.  Tú, que le dices a la noche que duerma. Y cae rendida hasta la luna.
Eh, que ya estamos en primavera,
o algo así me dices mientras intento olvidarte. Mientras intento recuperarme de cada suicidio.

Luego, es cuando viene eso del no me olvides.

Los silencios.

Y los espacios.

Luego viene cuando la lluvia se acobarda y regresa al cielo. Cuando sin querer, cierro los ojos y me susurras que has vuelto. Es entonces (después de esto). Después de tanto caos y tan poco orden. De tantos versos. Tantos atardeceres enfrascados y un puñado de noches mal pintadas, cuando me doy cuenta
de todo lo demás,
de esa mierda de que
tú y yo

(en el centro de este eterno suspiro)

ni siquiera podemos llegar
a ser.

domingo, 23 de marzo de 2014

Por última vez

Esta vez sólo te pido que mejor no te apuestes nada con el olvido, ya sabes que luego acabamos los dos muy rotos y con los labios demasiado secos. Estoy cansada de tener que buscarte en cada esquina y en cada charco cada vez que te vas, de sentir el sabor de tus labios en el café, de oír tu voz impregnando las cuerdas de mi guitarra, y de no sentir tu calor en mi cama al despertar. Lo siento si alguna vez he roto los esquemas de tus inseguridades, perdóname por colarme así como lo hice en tu vida, sin llamar a la puerta y de puntillas (para no molestar). También, lo siento, supongo, por quererte más de la cuenta. Y además hacerlo tan mal. Sólo te pido

que prescindas de subirme al cielo

regalándome tu sonrisa, susurrándome al oído que eres feliz cuando estás conmigo y besándome a cada dos pasos, si lo siguiente que hagas va a ser dejarme caer, porque nunca he llevado bien las putas despedidas y sé que no puedo renunciar a ti.
De verdad, que ya sabes que tragar lágrimas no es lo mio, que siempre me han dolido demasiado estos abrazos a camara lenta. Así que ahora,

ya gastados todos los suspiros y la esperanza de volver a verte,

sólo me tengo a mi y estas ganas de perderme en algún silencio.
Noto que llega la despedida, y aunque sé que será para mal, tengo un último ruego, por todo aquello que fuimos, por lo que nunca dejaremos de ser:

brinda, con tus labios sobre los míos. 

Y no me pidas que te vea partir

por última vez.


Escribiendo esta vez con @ClariisParty, que ya sabe que esas tristezas, esas melancolías y lo puta que puede llegar a ser la vida se pueden convertir algo bonito.

martes, 18 de marzo de 2014

Eso es lo que tienen las drogas, que aunque las dejes, tarde o temprano vas a recaer. Por eso supongo que las calles no se han sorprendido al vernos otra vez allí. Deshaciéndonos entre tantas tormentas. Creo que ese es el problema, que corres por mis venas una vez y ya te necesito todas. Por eso esta noche he llorado en tu boca. Porque no quiero empezar a escribir otra vez sobre los márgenes de tu vida. Volver a esos mensajes trasnochados de "eh, necesito que pongas en orden este infierno". Y sabes de sobra que no quiero volver a encontrarme de puntillas en los límites de la cordura. Con el miedo de que tus palabras atragantadas me arrastren al delirio.

No quiero que después de dejar de existir, seamos.

Asi que supongo que no necesito otra noche de estas. Otra noche de bailar mirándonos a los ojos y no al suelo. Tampoco quiero volver a perderme entre tus sábanas. Volver a despertarme con una de tus sonrisas de sueño roto. O sentir tu aliento en cada una de mis estaciones.

No puedo recuperarte porque eso significaría volver a perderme.

No puedes volver a entrar en mis libros a pesar de los besos apresurados o esos abrazos que duran más de la cuenta. A pesar de esas miradas cargadas de insomnio y tristezas. No puedo, entiéndelo. Entiende que mi corazón no puede permitirse el lujo de latir así como lo hace cada vez que te ve venir. Asi que esto va a ser lo último que te escriba. Tú querías que te escribiese y aquí lo tienes, desde el corazón (que tu destrozaste) hasta los ojos que voy a echar de menos. No es un "fue bonito mientras duró", no, es un "ojalá que ahora que te estás marchando sea todo más bonito y espero encontrar en otra boca lo que vi en la tuya". Darte las gracias porque no sé ni cómo ni por qué me inspirabas tanto. Tantos poemas con tu nombre o tantos dibujos con tu risa.
Y no va a haber más noches de sonrisas inconscientes. Ni de labios desgastados. Ni más noches de poemas y guitarras desafinadas.
Ni más de esas noches de
sola (pero)
contigo.