Terminas de curarte las heridas y te pones de puntillas para besar a la mala suerte
(a ver si este año te perdona).
Año nuevo, heridas nuevas.
Has comenzado el año rodeada de gente buena, de sonrisas bonitas y de cosas que se suponen que van a traerte a la puerta de tu casa toda la felicidad del mundo.
Asi has comenzado el año, sonriendo.
El primer beso se lo has dado a la persona que más quieres y el último del año anterior a los labios más bonitos.
Luego alguien te ha dicho que tenía miedo.
Y desde entonces,
no has dejado de temblar.
no has dejado de temblar.