Quería hablaros de ellas. De las que me sujetan cuando me voy a caer. De las que me levantan cuando ya estoy en el suelo. De las que como Laura, son unas artistas. Ella tan aplicada con su música. Que si la batería, que si el piano que si la guitarra. O con su arte. Que si dibujo a no se quién, que si hago no se cuantas, que si ahora estudio bellas artes. Y si escribiese más... sería genial. Con sus cosas. Que si hace la tarta tiramisú mas buena del mundo, que si hace spaguettis a la carbonara con queso parmesano, que si se hace dilataciones que si no. Que ahora sale a correr, se pone en forma. Que si va a la playa, mentira, que si sale a la calle se quema como un cangrejo. Que ella ha sido capaz de soportarme una tarde entera de indignación. Y así con ella.
A, y Andrea. Ama la cerveza. Seguro que se casa con ella. La del pelo largo. Mi parabatai. Mi alien favorito. A la que leo poesía por la calle y abrazo cuando tiene frío. Bueno y ella, esta loca. Sí, lo está. Lo está porque me sigue sin dilación en mis locuras. Si digo, Andrea metámosnos al mar, si, ahora de noche que no pasa nada, aunque haga frio. Ella duda un poco pero al final viene. Y entonces me doy cuenta.
Por último está ella. La del ron. La que se va un mes fuera y me vuelve cariñosa. Que me da un abrazo como saludo y me derrite. Porque a ver, yo solo doy abrazos si es cuestión de vida o muerte. Hipotermia o así. Y ella, viene de tierras lejanas y me abraza. Lo dicho, yo me muero. Se me remueven los órganos cuando se enfada. Porque ella se enfada mucho. Y yo la intento animar y lo intento arreglar. Ella le quita importancia y tan amigas. Y me encanta cuando se indigna. Se estresa ella sola y yo me contengo la risa. Porque es genial. Y Sara quiere ser arquitecta. Andrea va a ser fisioterapeuta, estoy segurísima. Laura artista. Y cuando nos hagamos con un coche, cogeremos el ron y la cerveza y nos largaremos. A Holanda, Austria, Alemania y demás. Bueno, con Sara me voy a ir en Navidad a Strasburgo. Quizá vengan también Laura y Andrea. O eso espero. Lo dicho cogeremos lo nuestro. Las Ray Ban de Sara, la crema de sol de Laura, la cerveza de Andrea, yo os cogeré a vosotras y nos iremos. Y nos cubriremos las espaldas y nos ayudaremos. Como hasta ahora o más. Compartiremos gustos. Sara y Laura iran a uno de los conciertos, bailaremos si Sara nos lo pide y bueno, seguireis consintiéndome mis múltiples locuras. Espero. Porque no sé cómo siempre la lio. Y bueno, yo las quiero. Les debo abrazos, creo. El problema es que yo no sé dar abrazos. Asi que les escribo.
Esto es como un:
"Lo siento por los abrazos que no os he dado, no se que haría sin vosotras. Gracias Laura por tus jarras de fría realidad, gracias Sara por tu objetivismo y tus enfados, gracias Andrea por ser una gran sonrisa. Os necesito a cada una de vosotras y os necesito juntas y separadas porque somos como un equipo."
Y yo para ellas no sé como soy pero si que sé como son ellas para mí. La foto que más me gusta es la que salimos todas con el palestino menos Sara que es una revolución dentro de las revoluciones. Y el momento que más me gustó fue cuando estábamos en la playa largas. Laura quemándose, Andrea muerta de calor, Sara tomando el sol y yo odiando cada grano de arena.
Esto es todo lo que he decidido escribir aqui respecto a ellas. Nada comparado con lo que podría haber contado.
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