lunes, 19 de agosto de 2013

Posdata.

Cuando las palabras
dejaron de volar
me exilié abatida
a un lugar lejos de ti
dejándote herido
en el campo de batalla.

No me di cuenta
de que estábamos
igual de rotos,
igual de tristes,
simplemente,
te abandoné.

La idea de perderte,
fue la que me asustó,
la que me hizo esconderme
salir de tu vida.

No escuché tus gritos,
creé otro mundo sin tí
pensé no necesitarte.
Pero lo hacíamos,
nos necesitábamos,

¿verdad?.


Cuando el huracán
que me envolvía,
agotado, cesó,
decidí volver a aquellas
oscuras tierras abatidas,
donde sólo quedaban
los desgastados escombros
de lo que habíamos sido nosotros
todo este tiempo.

Y allí estabas tú,
con las mismas heridas
a medio cicatrizar,
esperándome.

Me dijiste las palabras
más dolorosas
que me han dicho jamás:

"Tuve una imágen de ti
y luego resultó ser un error."


"Tuve una imágen de ti
y luego resultó ser un error."

Y entonces,
todo mi mundo
se vino abajo.

La gravedad,
comenzó a tener significado.

Me contaste sincero
como te habías sentido
todo este tiempo.

Te decepcioné
sin tener el derecho.
Lo veías todo acabado
hasta que arrepentida volví
con la esperanza de que de nuevo,
me arrancases del alma
la palabra miedo.

Pero no querías,

creo que ya
no me quieres

dentro de tu mundo.
Y me duele.

Hoy me he levantado pensando en ti,
con los ojos llenos de recuerdos.
Sabiendo, que has sido
la primera persona
en aceptarme tal y como soy,
en hacerme hablar sin miedo.

Ahora quiero que mi corazón
deje de estar envasado al vacío,
que mis pulmones expulsen el polvo,
que el miedo que repentinamente
se ha apoderado de todo mi ser.

desaparezca.

Y son cosas,
que sólo tú podías conseguir.

Tú me viste tal y como era
y yo lo único que hice fue apartarte.

P.D: Ojalá leas esto algún día y te des por aludido porque si, va por tí. Con el que hablé muchas tardes enteras, con el que me odió en muchas ocasiones por ser demasiado buena o demasiado mala, el pensador, el que se estresaba con tantísima facilidad, el que decía ser tímido cuando conmigo nunca lo fue. Al que le tengo estar eternamente agradecida por haberme enseñado a decir las cosas, a decir lo que me molesta sin miedo. Y también, lo siento, siento ser una cobarde.

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