Te encuentras mal.
Mal en el sentido físico y psicológico.
Mal en el sentido de que los días pasan lentos y dolorosos.
Mal en el sentido en el que estas solo.
Todos aquellos a los que quieres te han dejado atrás.
Y caminas solo en la penumbra.
Tienes miedo, si, mucho miedo.
No sabes cual va a ser la siguiente piedra con la que vas a tropezar.
No sabes cuando va a ser la siguiente pesadilla que te va a hacer sollozar.
Los párpados se te van cerrando por culpa del peso de los disgustos.
Los ojos se te hinchan a causa de las làgrimas que cada día derramas.
Y ya no sabes que hacer porque estás perdido y nadie te encuentra.
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