sólo que líbida vago en esta playa desolada.
Necesito silencio,
para fumarme las madrugadas y
cada una de las sonrisas que me quitaba
Necesitaba silencio,
para tocar tu cara ensangrentada
Y borracha de palabras que no son nada
y llena de un sueño que me desgarra.
Y así muero,
sola y
perdida.
Como en una balada.
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