viernes, 12 de abril de 2013

Siguen siendo palabras para tí.

Hace unos días escribí algo.
Le escribí unas palabras a una persona que creo que las necesitaba. Que necesitaba oirlas tanto como yo escribirlas. No sé como pero fluyeron solas. No me tuve que detener ni un momento a pensarlas ni rebuscar en mi interior cosas dulces. Asi que supongo que va a ser algo que voy a querer guardar. Quizá sea la primera persona que haya recibido palabras dichas por mi de este modo o quizá no, no lo recuerdo la verdad.
Ahora he decidido robarle las palabras. Las palabras que le escribí esa noche, ahora las reproduzco aquí sin su permiso. Y también una foto que me he encontrado por ahí y que me ha gustado. Aunque reescriba esto aquí, estas palabras siguen siendo de ella, sólo de ella. En algún momento puede que fueran mias pero desde que las leyó, ya no me pertenecen. 
Siguen siendo palabras y sentimientos solo para ella.

"A veces las personas no somos conscientes del daño que podemos hacer a los que nos rodean conciente o inconscientemente. Los gestos, las palabras o simplemente el silencio pueden ser increíblemente dolorosos en muchísimas ocasiones. Hay veces que nos senfimos fatal, como vacias, incomprendidas, llenas de dolor. Se nos hace el mundo un espacio gigante y desconocido y hacemos de nosotros lo más diminuto que puede existir.  Necesitamos a alguien, a alguien que nos escuche, que nos dé un abrazo o que nos haga sonreir. O una persona que simplemente esté allí. Que esté a tu lado tratando de entenderte o por lo menos hacer que tu autoestima que en ese momento se encuentra bajo suelo, suba y suba. Cuando necesitamos a ese tipo de personas, muchas veces, únicamente encontramos a nuestro lado a personas que hacen que de poco, pasemos a ser nada.
Nos encerramos, en muchas ocasiones, en nuestro dolor y no tenemos el valor de decírselo a nadie. No tenemos el valor de sincerarnos, para no parecer frágiles o simplemente por vergüenza. La vergüenza que te puede dar que otros sepan tus miedos o que sufres esos sentimientos tan humanos como son la envidia o los celos.
Pero hasta el que nos parece en cierto modo el más fuerte, es el más debil. Y, muchas veces, el que parece el que mas sufre, el mas frágil, es el que más valor tiene para afrontar los palos que le dá la vida y las situaciones difíciles.
Te sientes sola, poco querida y con la sensación de que tú lo darías todo por los que te importan mientras que ellos no moverían ni un dedo por tí.
Y luego está esa persona. La persona que en momentos te hace feliz pero que en otros hace de tí una central de sufrimiento. Esa persona con la que has pasado tanto tiempo y tantos momentos pero que ahora, su simple presencia te produce una sensación de desasosiego. Mas sin embargo, siguís pasando largos ratos, intercambiando palabras y viviendo momentos. 
La sensación que tienes luego de impotencia, ganas de derjar de sonreirle a pesar del dolor, ganas de dejar de hablarle o de gritarle todo lo que  sientes. Esa sensación de vacío que te oprime el pecho muchas veces como ganas de llorar pero que al final no son lágrimas sino que presión, el agobio que te puede llegar a producir esta otra persona.
Te sientes poco querida porque nadie cuenta contigo, porque nadie te demuestra lo importante que eres en su vida.
No eres consciente de lo fuerte y valiente que puedes ser por el simple echo de reconocerlo. De decir que necesitas atención, que te sientes perdida.
Te diré que yo le tengo miedo a la soledad, por eso siempre estoy conociendo a gente. Sé que conocer a gente no quiere decir tener amigos pero a mi por lo que sea me dá seguridad.
Y ahora siento que toda la gente que tengo a mi alrededor la absorve Ella con una personalidad que no es la suya. Con su papel de princesa, con su papel de Reina del Sistema Solar.
Yo no sé mucho de la vida la verdad pero trato de investigar y descubrir por mi cuenta, no pisar terreno ya explorado.
Lo siento por haberte hecho sentir una persona poco querida o que está sola. Sólo de haberte echo sentir así, porque en todo momento, has podido contar con mi apoyo y mi ayuda y lo vas a poder seguir haciendo siempre que quieras, siempre que lo necesites. Y aunque no lo necesites, también puedes hablar conmigo. No sientas que nadie va ha hacer nada por tí. Te prometo que si en algún momento el mar decide tragarte yo estaré allí luchando contra las olas para sacarte a flote de nuevo. Creo que no eres consciente de lo imprescindible que es el caracter de la gente como tú en la vida de las personas. Una persona que te hace tener los pies en la tierra y que te dice las cosas desde un punto de vista objetivo y sincero. Que no dice lo que se quiere escuchar. Que está allí antes de que la necesites o que de una forma u otra se preocupe siempre por tí. Que te acepte tal y como eres. Que cuente contigo y que tenga el valor para decirte las cosas que le molestan, a lo que tiene miedo o como se siente.
Cuando el sentimiento olvido y soledad acudan a tu mente, recuerda que no estás sola. Que hay por lo menos una persona alli fuera que va a hacer lo posible por no dejarte caer en ningún momento. Cuando tu cielo esté negro de luto, escríbeme, o llámame o cuéntame lo que te pasa que yo te intentaré ayudar siempre y te intentaré hacer sonreir bajo el diluvio. Recuerda que la persona mas importante en tu vida eres tú misma y que nadie tiene derecho a hacerte daño. Te tiene que quedar claro. No dejes que nadie te pisotee y si alguien lo hace dímelo que les pisaré yo la cara.
Recuerda que querer despertar a la vida no es pecado. Haz que los dias de felicidad amarga sean efimeros, que las noches sean como canciones, que tus alas no tengan frenos. Distingue lo que son caricias y lo que son puñaladas. Y si crees que hay rayos de Sol, no llores rocio al amanecer."

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